
Ludmila Medina no es
Caperucita Roja y Floresta no es un bosque. Sin embargo, la joven de 26
años se las arregló para armarse su propio bosque fantástico. Es
apasionada por los
árboles, al punto que uno cuelga de una cadenita en
su cuello y brilla como un
limón. La afición la llevó a relevar más de
2000 especies
frutales y medicinales plantadas en las calles de Buenos
Aires y confeccionar el mapa "
La Ciudad nos regala sabores" un mapa
virtual que "tiene la finalidad de mostrar los
Comprar árboles frutales de Valencia para todos aquellos que quieran aprovechar el fruto de los
mismos".
El cuento diría que un día, hace tres años, Ludmila volvía de visitar a
su abuelo junto a su novio y se topó con un
mandarino. Ninguno lo pensó
un segundo y se treparon para
cosechar o comparar mandarinas clementinas de Valencia, hasta que una
señora los chistó desde la ventana de su casa. "Nos dijo que estábamos
robando, entonces le explicamos de buena manera que no era así, ella
trajo una escalera y terminamos recolectando para los tres", recuerda la
joven que estudió la tecnicatura en
producción vegetal orgánica y
trabaja en la dirección de arbolado porteño.
Así empezó a recolectar información, pateando la calle con anotador en
mano. Primero, con la ayuda de su mamá y su hermanito, luego, con una
incipiente red de colaboradores que ingresan información en el sitio http://arbolesciudad.com.ar. El trabajo es arduo dado que se
estima que el 1,5% de los
árboles de la ciudad son frutales. Otros
tantos, medicinales.
Aguaribay, alcanfor, banano, castaño, ciruelo, damasco, duraznero,
gingko biloba, higuera,
kumquat, laurel,
limonero, membrillero, mora,
mandarina, naranja, níspero, olivo, palta, pecán, pomelo y
cítricos.
Pero Ludmila también encontró maracuyá, papaia, goiaba, aguaribay y
mburucuyá. La Ciudad tiene para servirse, y en abundancia.
Entramos al pasaje Alejandro Korn, uno de los tantos que están perdidos
por Floresta. Una obra en construcción es el único sonido vivo durante
un mediodía de un día de semana. Ludmila no le teme a los piropos y
enseguida se dispone a bajar un limón, aunque no lo logra.
"Me construí una suerte de recolector para casos como este. Se trata de
un palo de escoba y una botella cortada." Una cosa llevó a la otra y
Ludmila también organiza paseos abiertos a la comunidad, con previa
inscripción en el Facebook del proyecto. "En la primera éramos unas 20
personas y ahora llegamos a 60 –comentó–, la idea es caminar la calle
durante una hora, conversar acerca de las especies e ir
comiendo de lo
que los árboles nos dan. Hemos comido de todo: nueces pecan,
mandarinas,
moras y
naranjas. La abundancia es lo que más les llama la atención a
todos, dado que,
solamente de un árbol, podemos llegar a sacar dos
naranjas o dos mandarinas para cada uno del contingente." Uno de los
tips que se aprenden en los paseos sirve para
identificar las naranjas
sabrosas de las amargas: "la que no es para jugo es más grande, tiene la
cáscara rugosa y
anaranjada pero la pulpa es amarillenta".
El consumo de las especies que crecen en la vía pública no está
garantizado por ningún organismo oficial y nadie analiza la calidad de
los frutos, sin embargo, la mayoría son especies con cáscara, que
protege a la pulpa el smog y otros agentes contaminantes. "Con las
moras, es cuestión de jugársela", desafió Ludmila.
No ocurre lo mismo con las medicinales (tilo; pezuña de vaca y gingko
bilova) o los yuyos que crecen en las calles y que también son
comestibles. "Se produce y se ofrece al público lo que indica la demanda
y eso depende de la pura información. Mucha gente no sabe que entre los
ladrillos de la Ciudad crece lágrima de virgen, diente de león,
verdolaga y mastuerzo, aunque hay que ser precavido con la ingesta de
estas cosas porque pueden haber sido contaminadas con orín o heces de
animales", advirtió la joven. Y antes de subirse a su bicicleta de
cuento, finalizó: "Me encantan los árboles porque es algo que nos acerca
a la naturaleza, tan lejos que estamos, pero también nos acerca, y más
pudiendo cosechar en plena ciudad, porque en cierta forma nos conecta
con nuestro instinto recolector". «
Ficus, pindó, palo borracho y níspero para todos
Un reciente informe de la Organización Mundial de la Salud dio cuenta
de que la Ciudad de Buenos Aires tiene el mínimo de árboles sugeridos, o
sea, uno cada ocho personas. Sin embargo, un plan oficial prevé sumar
70 mil en un plazo de cinco años, aunque no especifica que hará con los
actuales. La cifra es ajustada pero resulta mejor que las registradas en
Bogotá, Nueva York o Barcelona.
Se le llama
arbolado urbano no sólo a las especies plantadas en las
aceras sino también aquellos ubicados en sitios privados. El 5% del
total corresponde a los plantados por los vecinos. La preferencia
arrabalera es el ficus. El censo de 2012 indicó que hay 23.707 plantados
por los residentes, aproximadamente el 5% de la población total. Lo
siguen el pindó, el palo borracho, el palto y el níspero.
El fresno americano (143.405), el plátano (34.338), el tilo (17.284), el
jacarandá (10.975) y el crespón (10.184) son las principales especies
que pueblan las veredas, pero no son las únicas, en la Ciudad se
detectaron unos 300 tipos de árboles.
La ingeniera agrónoma Ana Guarnaschelli sostuvo que "el estado del
arbolado es preocupante;
faltan árboles en la ciudad. La Organización
Mundial de la Salud (OMS) indica como conveniente 10-15 metros cuadrados
de espacio verde por habitante (m2/hab), y en la ciudad los números
están bastante por debajo de eso."
La especialista, docente de la cátedra de Dasonomía de la Facultad de
Agronomía de la UBA (FAUBA), dijo que esas cifras son, según el gobierno
porteño "de 6.1 m2/hab, pero otras fuentes hablan de 2.97 m2/hab".
En relación con los árboles de las veredas, Guarnaschelli precisó que
"la arboleda de alineación de la Ciudad tiene diversos problemas que
vienen de mucho tiempo atrás y son derivados en gran parte de la
incorrecta elección de especies en numerosísimos sectores de la ciudad".
A esto se suma la existencia de "ejemplares muy añosos, en mal estado, muy descuidados, deformados y mal distribuidos", señaló. Fuente: Info News.
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